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Protegiendo a los niños del invierno

La circulación de los virus en invierno predomina entre los meses de junio y agosto.

23 julio 2019

Si bien las enfermedades más frecuentes son las infecciones respiratorias altas como resfrío común, faringitis aguda, laringitis y amigdalitis; existen otras más complejas que pueden comprometer los bronquios y pulmones. Conozca las formas de prevenirlas y cuándo acudir con sus niños a urgencia.

Las temperaturas han empezado a descender, las lluvias se hacen cada vez más frecuentes y, junto con ello, empiezan a aparecer las enfermedades asociadas al invierno. Es durante esta época cuando se dan las condiciones ideales para que los niños se contagien de los temidos virus respiratorios que constituyen la causa más frecuente de consultas en pediatría.

Durante los meses fríos, es cuando las enfermedades respiratorias se presentan con mayor intensidad y frecuencia. Las condiciones ambientales como el encierro, la mayor cercanía física entre las personas, la falta de ventilación y los sistemas de calefacción contaminantes como la leña o la parafina; son ideales para la propagación de los virus como el respiratorio sincicial (VRS), el de la influenza y el adenovirus, los que al complicarse pueden causar infecciones respiratorias bacterianas, así lo explica la Dra. Natalia Rivera Knight, pediatra broncopulmonar de Clínica Puerto Varas.

De acuerdo con lo señalado por la especialista, las enfermedades más frecuentes son las infecciones respiratorias altas como el resfrío común, faringitis aguda, laringitis y amigdalitis, entre otras. “Sin embargo, en época de circulación de VRS adquieren mayor importancia las afecciones respiratorias que comprometen los bronquios y pulmones como bronquiolitis, bronquitis, crisis asmáticas y neumonía”.

Los menores de un año son el grupo más susceptible y los que presentan la mayor tasa de complicaciones por infección. Si bien, la duración promedio de este tipo de enfermedades es 7 a 10 días, con un peak de intensidad entre el tercer y quinto día; va a depender de la edad del niño, del virus adquirido, de los antecedentes o enfermedades preexistentes, entre otros factores.

Prevenir

El contagio se produce a través de secreciones al hablar, llorar, toser y estornudar, siendo las manos una de las vías de transmisión más importante. Para evitar la transferencia de estos agentes se recomienda una serie de medidas como evitar el hacinamiento, no acudir a sitios muy concurridos, lavarse las manos regularmente con jabón o alcohol gel, taparse la boca con el antebrazo al toser o estornudar, ventilar diariamente la casa y evitar la contaminación intradomiciliaria como el humo de cigarrillo, el carbón, parafina o la leña. Además, es recomendable que los menores tomen abundante agua y de manera continua. También debemos abrigarlos bien, pero no en exceso, sobre todo a los lactantes.

Por su parte, la doctora Rivera resalta la importancia de la vacunación contra la influenza tanto para los grupos de riesgo establecidos por el Ministerio de Salud (menores de 5 años, mayores de 65 años y los que padecen de enfermedades crónicas como asma, diabetes e hipertensión) como para los que no son de este grupo y deben pagar su vacuna de manera particular.

Señales de alerta y cuándo consultar en el Servicio de Urgencia

Ante la aparición de los primeros síntomas se sugiere acudir al pediatra ya que, en casos leves, estos cuadros se pueden controlar en casa, mientras que los más graves requieren de hospitalización. “Los padres pueden darse cuenta cuando está comenzando un resfrío con la aparición de mucosidad nasal clara o transparente, fiebre baja (entre 38 y 39°C), decaimiento leve y disminución ligera del apetito”, agrega la Dra. Rivera.

Por su parte, se recomienda consultar en el Servicio de Urgencia cuando los síntomas de la enfermedad no mejoran pasados los 7 días o bien si durante este período, el menor presenta dificultad respiratoria, fiebre persistente o decaimiento marcado.


Natalia Rivera, pediatra especialista en enfermedades respiratorias

Por su parte, la Dra. Natalia Rivera, insiste que aquellos niños menores de 3 meses que presenten dificultad para respirar (hundimiento de costillas), fiebre persistente, labios morados, no quieran mamar, comer o beber líquidos o irritabilidad marcada, deben ser llevados de inmediato al Servicio de Urgencia.

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